sábado, 17 de diciembre de 2011

El choque y el miedo de la libertad, por Julud Nabeel *

Fue la primera vez que dejé a mi familia cuando fui a España. Sentí tanta alegría que con solo palabras es difícil explicarlo, no solo porque por fin iba a visitar España, sino porque mis padres creían que ya estaba dispuesta para ser responsable de mí misma, por eso me dejaron viajar sola. Desde el momento en que me despedí de mis padres en el aeropuerto, empecé a cantar entusiasmada, durante seis horas, una canción de mi cantante egipcia favorita, que es sobre una chica que está buscando la libertad, quiere ser ella misma y quiere ver con sus propios ojos; pensaba: ¡Por fin un sueño hecho realidad! ¡soy libre! Haré todo lo que quería hacer sin pedir permiso de nadie, ¡y por qué lo pido! Soy la única responsable de mi misma... de ahora en delante, eso será mi manera de vivir!
Pero, a lo largo del mes, llamaba a mis padres al día dos o tres veces -aunque muchas veces no hacía falta llamarles- para pedir el permiso de salir o hacer cualquier cosa. Cuando volví a Egipto, me encontré con unas amigas que habían viajado a EE. UU. y  Francia  y me sorprendió que a ellas también les sucediera lo mismo. Nos reímos y lo llamamos el choque de la libertad que nos asustó y nos confundió, por eso teníamos miedo... miedo de la libertad ya que no habíamos estado acostumbradas!

Me acordé de esta historia al leer la noticia de la prohibición de publicar un artículo en el diario estatal AL-AHRAM. En el artículo Los Misterios del Gas, publicado en otro diario  Al-Youm Al Sabea', el periodista habla sobre cómo la actitud de la Junta Militar es parecida a la del Régimen de Mubarak y sobre los tres tipos de bombas que se lanzaron a los manifestantes, y el periodista fue uno de ellos, el 25 de noviembre en su protesta en la plaza Tahrir en la capital: el primer tipo, el gas lacrimógeno que las fuerzas de seguridad dispararon contra los manifestantes; el segundo tipo, las mentiras de los medios que representaron a los manifestantes como criminales y que no mencionaron a los heridos ni a quienes perdieron los ojos por las balas ni los cientos asfixiados con gas; y el tercer tipo fue la bomba de "Encuesta Pública" que lanzó el presidente del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, el mariscal de campo Mohammed Hussein Tantawi en su discurso.

El escritor de aquel artículo, el poeta egipcio Abdel-Rahman Yussuf al Qaradaui, el tercer hijo del predicador islamista egipcio, jeque Yussuf al Qaradaui, quien además de ser poeta es guionista, presentador , periodista y activista político y uno de los protagonistas de la Revolución del 25 de enero, persistía en contra de Mubarak a quien le dedicaba poemas satíricos y de agitación durante su dictadura, recibió la noticia de la prohibición del jefe de la redacción  del diario Abdul-Azim Hammad explicando que una parte de ese artículo plantea una crítica fuerte contra el mariscal Mohamed Tantaui en su propia persona. Aunque este jefe de redacción fue nombrado por el Gobierno de Essam Sharaf  en consecuencia con lo se reivindicaban de la revolución "Pan, Libertad y Justicia Social", él tuvo miedo de la libertad, y miedo de la Junta Militar, tuvo miedo de tener una opinión clara que rechaza el sistema de opresión y el control  total de la prensa prolongados desde el Régimen de Mubarak... Este jefe tuvo la oportunidad de ser libre y expresar lo que piensa, lo que ve.  Lo que me hizo preguntar si los egipcios y las instituciones estamos dispuestos a ser libres o no.


* Julud Nabeel es licenciada por la Universidad de El Cairo.

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