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domingo, 19 de febrero de 2012

La lacra del feminicidio en Méjico

Andrea Lobo Araujo
Desaparecen mujeres y no se vuelve a saber más de ellas, a menos que sus raptores decidan hacer aparecer sus cuerpos sin vida. Esta situación se padece en Ciudad Juárez (México) desde 1993. Para referirse a estos hechos se ha llegado a crear un término: feminicidio. A fecha de hoy, estos crímenes están impunes y nadie busca a las mujeres desaparecidas. Los asesinatos y desapariciones continúan.
Mujeres jóvenes y de origen humilde, en su mayoría, son raptadas, mantenidas en cautiverio y sujetas a una feroz violencia sexual antes de ser torturadas, mutiladas, quemadas o asesinadas y dejadas en terrenos abandonados. Parece indicar que estas jóvenes son seleccionadas por ser mujeres sin ningún poder en la sociedad. Suelen ser trabajadoras de las industrias, camareras, empleadas en la economía informal o estudiantes. Muchas viven en circunstancias precarias, a veces con hijos que mantener.
La posición del gobierno ante esta grave situación ha sido la completa ignorancia, sin emitir ninguna acción para detener en cierta medida el gran problema que asola a esta frontera.
La desesperación y el miedo de las familias que ven a sus hijas salir de sus casas sin saber si van a regresar, no son motivo para detener la voluntad de nadie de poner un freno a estos hechos.
 La activista mejicana Norma Andrade ha sufrido dos ataques en apenas dos meses. El último, hace una semana en la capital de Méjico. Allí vive desde que huyó de su hogar, Ciudad Juárez, donde la dispararon el 2 de diciembre pasado. Esta mujer de acero ha convertido en fuerza su dolor. En 2001 fundó la organización “Nuestras Hijas de Regreso a Casa”, tras el asesinato de su hija Lilia Alejandra García Andrade, torturada y estrangulada por unos presuntos narcotraficantes cuando volvía de trabajar en una fábrica.


Tras los dos atentados, el Gobierno federal no asume la protección de Andrade, por lo que el próximo paso para ella, como para otras activistas, es salir de Méjico. El gobierno llegó a considerar su último ataque como un simple robo. Ella está convencida de que existe una campaña en su contra. Lleva diez años amenazada de muerte, casi el mismo tiempo que ha protestado contra los feminicidios en Méjico. “Yo soy así, no me callo ante las injusticias. Pero ahora me siento como un ratón, enjaulada sin poder salir. El mundo me da miedo”, se lamenta. Enumera a sus compañeras de “lucha” y cuenta de varias fallecidas y otras exiliadas. Ella se marchará en cuanto pueda. Como Rosa Isela Pérez, periodista de Ciudad Juárez exiliada en España; como Marisela Ortiz, en algún lugar del extranjero que prefiere no precisar. “Gana la sensación de tener que abandonar el país como delincuente. De tener que irte en lugar de encontrar la respuesta”, explica Andrade.
“Nuestra Hijas de Regreso a Casa” agrupa a familiares y amistades de jóvenes asesinadas y desaparecidas en Ciudad Juárez desde hace una década. A raíz de la desatención a las demandas de justicia, la inacción gubernamental, la violación de derechos humanos y la recurrente ignorancia a las víctimas, se da la necesidad de crear cauces para que su voz sea escuchada.

La situación del feminicidio en Ciudad Juárez ha colocado a las  familias  de las víctimas en franca vulnerabilidad, al ser familias empobrecidas que tienen serias dificultades solo para enfrentar la vida cotidiana. Aunado a la tragedia de perder a sus  hijas, les  ha cambiado la vida. Su salud emocional está seriamente dañada, la propia búsqueda del esclarecimiento del crimen y la demanda por la justicia ha implicado hacer una serie de trámites y gestiones, que les han acarreado un fuerte desgaste emocional y económico.



Tras más de diez años sufriendo esta problemática en Ciudad Juárez, aún no se han creado los apoyos institucionales pertinentes. Según reza la organización fundada por Norma Andrade, “consideramos que esta Ciudad y sus Instituciones, así como el propio país,  tienen una gran deuda social con nuestras familias a quienes se ha saqueado, difamado y violado nuestros derechos más elementales, como es la transgresión a la vida privada y a la vida familiar, que ha sido fuertemente cuestionada para estigmatizarnos como culpables de lo que nos ha sucedido en un sistema de inseguridad humana y discriminación de las mujeres y las familias como las que constituimos Nuestras Hijas de Regreso a Casa”. El único apoyo con el que cuenta esta iniciativa ha llegado a través de organizaciones solidarias, que les brindan soporte. Se unen a su voz para gritar más fuerte y que sus demandas se escuchen también en el panorama internacional para ejercer presión al gobierno.

“Nuestras Hijas de Regreso a Casa” comenzaron su lucha a través de una serie de protestas y denuncias públicas, que tuvieron eco en la sociedad pero no en las autoridades y el gobierno. Una vez integrado el grupo por familias, decidieron ir más allá de la sola denuncia e iniciar gestiones ante instancias de todo tipo para llegar a la verdad y la justicia que hasta ahora les han sido inaccesibles. Su labor ha sido seria y responsable, llevando el asunto de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez al plano nacional e internacional, no únicamente en cuanto a difusión de estos horrendos y dolorosos hechos,  sino en la búsqueda de soluciones.
Luchan por encontrar la justicia tanto jurídica como social. Es decir, hacer que las autoridades y los diferentes  niveles de gobierno asuman la responsabilidad en esta problemática que es grave y dolorosa. Además del asesinato de sus hijas, no se puede permitir que las familias se tengan que enfrentar a la ineptitud, la intransigencia, el encubrimiento, la corrupción y a la más indiferente actitud de  funcionarios y autoridades. En definitiva, funcionarios cómplices e impunidad del poder político y económico.
Al agotar las instancias mejicanas de justicia, en alianza con otras organizaciones, llevan peticiones de denuncia fuera del país. Su intención es que los casos sean esclarecidos ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y que termine esta terrible matanza de mujeres, así como la impunidad de que están rodeados los crímenes.
El 14 de febrero de 2001, día de San Valentín, Lilia desapareció, como una de tantas mujeres en Ciudad Juárez, y su madre no cesa en su odisea por ver a su asesino entre rejas y que estos crímenes no se vuelvan a repetir. “En Juárez sabemos cuándo salimos, pero no si vamos a volver”, sintetiza Andrade.
No pierden las esperanzas de conseguir la ayuda del gobierno y lograr sus objetivos. Con la nueva apuesta del presidente Felipe Calderón, de poner por primera vez en la historia a una mujer al frente de la Policía Federal, esperan que la lucha contra el feminicidio cobre mayor importancia, no social, sino en la acción gubernamental. El pasado viernes Maribel Cervantes Guerrero, experta en crimen organizado y terrorismo, pasó a ser comisionada general de la Policía Federal. Dirigirá la estrategia del gobierno contra el delito en todo el país, según informó un comunicado oficial.




La defensora de los Derechos Humanos, Norma Andrade, sosteniendo una foto de joven de su hija Lilia Alejandra. Se aprecian las secuelas que la activista tiene como resultado del ataque con arma blanca que se perpetró contra su persona el 3 de Febrero de 2012.



viernes, 25 de marzo de 2011

Entre el silencio y la mentira, el periodismo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Nos llega de México la imagen de la firma de un acuerdo institucional que abarca a distintos agentes sociales, principalmente medios de comunicación, sobre el tratamiento de la violencia. Desde que se declaró la guerra a la delincuencia organizada, México vive un conflicto permanente con más de treinta mil muertos. La situación, ya de por sí muy grave para la población, que vive puerta con puerta con el crimen y los criminales, se complica por la terrible presión sobre los medios de comunicación y los periodistas que han pasado a ser objetivo preferente de los criminales.
Como está ocurriendo en otros escenarios de conflicto, los periodistas son siempre un objetivo de intimidación y manipulación. El silencio y la mentira son las dos alternativas que el terror intenta imponer a los profesionales que tratan de describir lo que ocurre en el mundo. Entre el silencio y la mentira, el periodista presionado sufre tentaciones, la primera la de la autocensura. El instinto de conservación empieza a pesar en un entorno en el que el ejercicio de la profesión supone el riesgo de la vida. México es uno de los primeros países en el riesgo de muerte por ser periodista.

La otra tentación es el partidismo, la tendencia a desestimar las responsabilidades de las partes enmascarándolas bajo la mentira propagandística o el silencio cómplice. El ejercicio del buen periodismo suele dejar pocos amigos duraderos y muchos circunstanciales. Unos no te perdonarán que digas la verdad y otros que no aceptes sus mentiras. El intento de la manipulación, sutil o descarada, es otra forma de ataque que  periodistas y medios sufren para que no cumplan su misión esencial de informar a la sociedad. El periodismo es un compromiso ético con la ciudadanía y sus fines de libertad y democracia. Como tal debe ser entendido en su origen ya que, más allá del negocio, informar es contribuir a la construcción necesaria de un pilar básico de la democracia. Sin información, la democracia no existe; con mala información o propaganda, solo es una farsa formal.
El acuerdo especifica:

Los medios tenemos la responsabilidad de actuar con profesionalismo y de preguntarnos sobre las implicaciones potenciales que tiene el manejo de la información. Por ello, como en todas las noticias, las que involucran a las organizaciones criminales deben apegarse fielmente a los hechos, al tiempo que provean elementos contextuales suficientes para su adecuada comprensión. Tratándose de estas noticias, los periodistas y sus casas editoriales debemos estar conscientes de que los hechos pueden tener como fin primordial convertirnos en instrumentos involuntarios de la propaganda del crimen organizado.

Existe un terror inmediato, que se produce sobre el que recibe la violencia directa, pero existe un terror mediado, el que se expande a través de los medios y cuyo objetivo es la intimidación general. El compromiso de los medios, reflejado en el acuerdo, trata de no caer en ninguno de los extremos, ni en el silencio de los hechos ni en la propaganda de las consecuencias.
El Acuerdo resalta específicamente la importancia de evitar caer en el oficialismo de la información justificando o silenciando los excesos:

La información que se difunda sobre el crimen organizado debe asignar a cada quien la responsabilidad que tenga sobre los hechos de violencia. En caso de que alguna acción del Estado en el combate a la delincuencia organizada caiga en excesos, esté fuera de la ley o viole derechos humanos, siempre habrá que consignarla. Una de las funciones de los medios es consignar y denunciar el ejercicio indebido del poder. Y cuando la acción del gobierno involucra el uso de la fuerza pública, esta función es aún más esencial. Por otra parte, cuando la acción del Estado se realice dentro de la ley, debe quedar claro que la violencia es producto de los grupos criminales.

En una guerra interna, los periodistas tienen la obligación de mantener el equilibrio para evitar que los que representan al Estado caigan en las tentaciones del exceso y entren en la ilegalidad. La llamada “razón de estado” pervierte los fines al forzar los medios. Por eso, el ejercicio del buen periodismo debe estar siempre del lado de la ley, por encima del que la aplica.
El acuerdo firmado por distintos agentes sociales —medios, universidades, intelectuales— surge dentro del marco de la denominada “Iniciativa México 2011”, un movimiento social y mediático para proponer una alternativa a la imagen interior y exterior de México ante la crisis profunda en la que se encuentra. El Acuerdo tiene también detractores entre otros medios, que lo ven poco factible o interesado.
Informar sobre la violencia seguirá siendo una tarea difícil en México, pero al menos han dejado clara cuál es su postura y su voluntad. Ahora se trata de intentar cumplirlo.

* http://www.mexicodeacuerdo.org/acuerdo.pdf

Publicado en Pisando charcos 25/03/2011: http://pisandocharcosaguirre.blogspot.com/2011/03/entre-el-silencio-y-la-mentira-el.html